Que es la Izquierda Política

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Que es la Izquierda Política

Editorial

Izquierda es una posición política coherente que lucha de diferentes formas por los intereses de los explotados y oprimidos. La izquierda verdadera tiene la obligación de apoyar de manera directa y en concreto las luchas defensivas de los trabajadores, las huelgas, las manifestaciones, las batallas en las calles, en el campo, en las escuelas, en los procesos electorales, y a las guerrillas si fuera necesario. Ser solamente anti gobierno, no tiene que ver con ser de izquierda. Los izquierdistas son anticapitalistas en toda la extensión de la palabra: luchando contra el sistema de dominación y practicando formas de vida y de relaciones anti capitalistas.

Nadie puede autocalificarse de izquierda si es consumista, destructor del medio ambiente, machista en el hogar, autoritario en el trabajo y en la calle, o no indignarse ante cualquier injusticia. La izquierda se prepara en las aulas pero se forja en las calles. Nadie puede ser de izquierda si es flojo para estudiar o trabajar, pero cuando las cosas se ponen duras no se dan soluciones teóricas, sino se aplica una práctica congruente con los más desposeídos. Pero ojo; dar limosna o donar dinero a programas de asistencia promovidos por el gobierno o empresarios, tampoco tiene nada que ver con ser de izquierda.

En México, como ideología de clase trabajadora lo que siempre impulsó el Estado fue el nacionalismo, que no necesariamente es una posición de izquierda; existe el nacionalismo de derecha, pero a partir del advenimiento del neoliberalismo en 1982, los gobiernos tecnócratas han acabado también con el nacionalismo para impulsar la globalización. El debate ideológico entre socialismo, comunismo, anarquismo; en sus muy diversas corrientes marxista, leninista, maoísta, trotskista, espartaquista, zapatista, magonista, etc., e incluso la discusión entre social democracia y reformismo, está presente en los centros de educación superior y entre los pequeños partidos izquierdistas, pero sobre todo han irrumpido millones de jóvenes en el mundo que exigen igualdad, descentralización, horizontalidad, combate al liderismo y caudillismo, y que exigen acciones directas y consecuentes.

Estos jóvenes que dicen no perder el tiempo en luchas ideológicas teñidas de dogmas, citas, héroes y santos; parecen moverse a partir de la indignación contra todo tipo de poder de derecha, ‘centro’ o de "izquierda gobiernista" que busca defender sus privilegios de Estado. Aunque estos jóvenes son pueblo, no se dicen de izquierda, pero al enfrentarse al sistema de explotación lo son en los hechos, de manera potencial pero inconsciente. En la medida en que las sociedades capitalistas no les garantizan a los jóvenes estudio y/o empleo, un ingreso seguro y son perseguidos por sus formas de ser o vestir, se van convirtiendo en enemigos del sistema (de todos los gobiernos, partidos, instituciones públicas y privadas).

Simultáneamente se han venido sumado a la inconformidad social con sus propias reivindicaciones las mujeres, los indígenas, los gays, los marginados, cada vez más conscientes de que el sistema capitalista y sus políticas de Estado no les brindan suficientes oportunidades para poder desarrollarse plenamente en lo laboral, lo cultural, lo erótico, ni les da esperanza de una vida mejor.

A todos estos sectores sociales lo único que les hace falta es tomar consciencia de clase, ¿y que es eso? pues tomar conocimiento de que a lo largo de la historia siempre ha existido una lucha de clases entre ricos y pobres, terratenientes y campesinos, empresarios y obreros, altos funcionarios y empleados burócratas, y de que en el sistema capitalista la clase en el poder nunca va a renunciar por la buena a sus privilegios. Por lo tanto para hacer que las cosas cambien el primer paso consiste en estar bien informado, lo siguiente es prepararse y formarse para luchar cada quien desde su trinchera (las organizaciones estudiantiles, los sindicatos obreros, las cooperativas campesinas, las asociaciones de colonos, los centros culturales, etc.); seguir una estrategia de participación constante en el movimiento para agitar cada vez más conciencias, y junto con otros también organizados crear un nuevo poder popular que sea capaz de fundar nuevas instituciones y transformar las existentes para que sirvan a los intereses de la gente de a pie y no de los de arriba.

A la izquierda, aquel término que según los historiadores nació en el parlamento francés en los tiempos de la revolución a fines del siglo XVIII, se le dio un carácter muy definido: estar siempre luchando por los intereses de los explotados y oprimidos, siempre por los de abajo y contra las clases dominantes, y también una utopía: no descansar hasta lograr la plena emancipación de todos. En eso no hay término medio.


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